Donar sangre : una necesidad urgente

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Por Ana von Rebeur anavon@hotmail.com

Cada dos minutos una persona recibe una transfusión de sangre en Argentina, lo que implica una demanda de 1.300.000 donantes al año de los cuales sólo entre el 35 y el 40 por ciento son voluntarios, señalaron los especialistas.

En Argentina se hacen un millón de transfusiones cada año. Eso significa que necesitamos 1.300.000 donantes por año para satisfacer las necesidades; si del 3 al 5 por ciento la población concurriera a donar dos veces por año se cubriría la necesidad en forma voluntaria.

Si bien la resolución sanitaria 1.508 de 2015 prohibió exigir el aporte de donantes a quienes necesitan una transfusión, en la práctica más de la mitad de ellas se llevan a cabo con la sangre aportada por personas reclutadas por familiares o allegados del enfermo que necesita esa operación. Lo que no sabe el donante convocado es que su sangre va a bancos de sangre todos unidos entre sí, a reponer la sangre que ya se le dio al paciente por el cual el donante fue a donar .
A pesar de que muchos centros recuperaron los niveles prepandémicos, el promedio de donantes de sangre a nivel nacional continúa  muy bajo . En 2020 se registró una disminución del 80 por ciento de donantes en todo el país, habiéndose conseguido una recuperación de hasta 60 por ciento en 2021 en promedio nacional. Sigue existiendo un 50 por ciento de donantes dirigidos a pedido personal. Lo que es una pena, pudiendo cubrirse las necesidades  al 100 por ciento con donantes voluntarios y habituales.
Aunque en la Ciudad de Buenos Aires los donantes voluntarios altruistas  aumentaron un 48 por ciento, gracias a las campañas de concientización, aún sigue faltando sangre en los bancos.
Argentina cumplió 20 años de la creación del Plan Nacional de Sangre (Resolución Nº 70/02), cuyos objetivos abarcaban la regulación, la sistematización de la información y la educación…
La donación es un acto sencillo, seguro, prácticamente indoloro y  puede donar sangre cualquier persona que tenga entre 16 y 65 años, pese más de 50 kilos, se sienta bien de salud, no esté transitando enfermedades que se transmiten por sangre (hepatitis, mal de Chagas, VIH, etc.); no haya realizado prácticas sexuales de riesgo en el último año y no se haya realizado durante los 12 meses previos tatuajes, perforaciones o escarificaciones cutáneas. También se  descartan los donantes  anémicos ( en su mayorí mujeres veganas), las personas con fiebre o síntomas de Covid, los que se dieron la vacuna Covid hace menos de 72 horas, las madres lactantes , los que consumen drogas, los pacientes anticoagulados y los varones que  toman Finasteride para prevenir calvicie (un bloqueador de andrógenos que inhibe la caída del pelo). Pero hay cantidad de medicamentos de uso habitual que permiten igualmente ser donante.

Toda la sangre recibida en hemoterapia es analizada para detectar enfermedades transmisibles, detectan tu grupo y factor y te dicen si tu sangre es sana y apta.

¿Por qué donar sangre?

Porque no duele, lleva 10 minutos, no hace falta ir en ayunas y te  hace salvar cuatro vidas, ya que al llegar al centro de transfusión la bolsa es dividida en 3 componentes: hematíes (glóbulos rojos), plasma y plaquetas que se transfundirán a cada paciente en función de sus necesidades.

Porque los componentes sanguíneos caducan y es fundamental que todos los días se produzcan donaciones. Los hematíes duran 42 días, las plaquetas sólo de 5 a 7 días y el plasma puede congelarse hasta 3 años.

Porque una de cada diez personas admitidas en un hospital necesita sangre.

Porque cada tres segundos alguien necesita sangre.

Porque sólo el 5 por ciento de los posibles donantes, dona sangre al año.

Porque un enfermo de leucemia puede necesitar hasta 200 bolsas de sangre, un parto que se complica hasta 10 bolsas, un trasplante de hígado entre 30 y 200 bolsas.

Porque todo el proceso de donación, incluido el reposo, no dura más de 30 minutos. Ya sabes, 30 minutos de tu vida es una vida para otras personas.

La sangre es el regalo más valioso que podemos ofrecer a otra persona: el regalo de la vida. 

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